septiembre 9, 2014 | Posted in: Uncategorized

 

Las formas más habituales en las que se presentan los medicamentos de homeopatia son los gránulos y los glóbulos y las dos tienen sus ventajas en la administración a los niños

*Con un sabor medianamente azucarado, facilita el ser aceptado por los niños

*Una base de zumo de fruta puede contribuir a disfrazar un sabor desagradable

*No debe darse un producto a un niño tumbado: no podrá tragar en esta posición.

Los gránulos y glóbulos, son esferitas de sacarosa y lactosa que se deshacen debajo de la lengua (vía sublingual). No poseen ningún sabor o en todo caso un sabor ligeramente azucarado, lo que permite su aceptación por los niños.

Siempre tendremos la ventaja, de disolver el medicamento en un poco de agua y dárselo a beber. En el caso de los bebés, se puede disolver en un biberón sin calentar.

Sin embargo, la ingesta de algunos medicamentos convencionales puede ser más compleja y existen niños que rechazan categóricamente algunos de ellos. Le proponemos algunos trucos que le vendrán bien para que los más pequeños cumplan el tratamiento prescrito:

*Para comenzar, sea firme y determinada. Hágale entender que debe tomar su medicamento, que no tiene elección. Si él nota la más mínima duda, se crecerá en su postura.

*Una base de zumo de fruta, podrá ayudar a disfrazar un sabor desagradable.

*Si ya está en edad de comer con cuchara, intente disfrazar el sabor del medicamento con un alimento que tenga por sí mismo mucho sabor y, preferentemente, un sabor próximo: una cucharada de mermelada, de miel, de compota, un yogur de frutas.

*Si no quiere tomarse el jarabe con la cuchara, pruébelo con una pipeta graduada: deslice la pipeta por la mejilla y deje que el líquido vaya a la boca suavemente.

*Recuérdelo. No debe administrarse un producto a un niño tumbado: no podrá tragar en esa postura. Si vomita en el transcurso de un cuarto de hora, debe darle de nuevo la medicación.

Fuente: cabsalud .com          homeopatia

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